Si tuvieramos la certeza de que todo lo que
emprendemos va a salir bien, seguramente
nos atreveríamos a hacer cosas más impor-
tantes, y por lógica viviriamos con más tran-
quilidad.
A nuestra experiencia, no todo lo que empren-
demos nos sale bien, entonces cargamos con
un caracter pésimista, temeroso, mediocre.
Si supieramos que tenemos un respaldo eco-
nomico de varios millónes de pesos, segura-
mente, nos atreveríamos a hacer muchas co-
sas más gratificantes y a trabajar sin afán.
Nosotros en nuestra cultura mexicana, tene-
mos, un aprendizaje en base al miedo, elevan-
do la importancia de "el campéon sin corona"
"de el grato sabor de ser el derrotado", el de
quedarse a un pasito del triunfó, el de ser el
despreciado por su gran amor, el de trabajar
y luchar sin tener resultados, en conclusión
TENEMOS UNA IDENTIDAD CON EL
FRACASO Y LA DESILUCIÓN.
Cualquiera de las circunstancias en que
uno se encuentre por malas que sean, debe-
iniciar a cambiar nuestros malos aprendizajes
de conducta.
Como dice, el cantautor Facundo Cabral,
deberían existir Escuelas para desaprender.
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